Un amigo me ha contado algunas veces la anécdota de un aficionado español que, al terminar aquel 12-1 de España a Malta en 1983, se pegó un tiro en la puta cabeza. Su alegría era tan grande que no podía contenerla, y por eso sintió la necesidad de acabar con todo.
Es una historia muy curiosa. Normalmente los suicidios se deben a una tristeza extrema, pero parece que en ese caso la causa del conflicto fue el extremo contrario. Temo ser "demasiado feliz", no vaya a ser que no pueda contener la felicidad yo tampoco.
Pero bah, seguro que no tengo una mente tan débil y estúpida como la de aquel tipo. Al menos no en ese sentido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

¿Has comprobado que ese hecho ocurrió de verdad? Podría ser una leyenda o una verdad alterada...
ResponderEliminarMe pregunto lo mismo, pero de todos modos la historia sirve como metáfora y da que pensar.
ResponderEliminar¿Quién eres? Jeje
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarIba a hacer un comentario, pero sería un mega-spoiler de Galactica. Si alguien ha visto la serie entera sabrá a qué me refiero.
ResponderEliminar