miércoles, 23 de diciembre de 2009
Liberarnos de nuestras cadenas
-Dejar que los defectos y enfermedades genéticas se propaguen, que nuestra evolución se estanque y detener el fortalecimiento generacional de nuestra especie.
-Que los individuos con genes "nocivos" no se reproduzcan, esto sin duda sería el camino natural, pero también sería muy triste y desde luego extremadamente polémico. Y algo injusto para los millones de personas que puedan tener cualquier tipo de enfermedad o imperfección genética. Está claro que nuestra tendencia social no apunta a esto, así que habrá que buscar otras soluciones mediante el camino que estamos tomando (la ciencia y el desarrollo del conocimiento de nuestra composición natural).
lunes, 20 de julio de 2009
El peligro de la felicidad excesiva
Es una historia muy curiosa. Normalmente los suicidios se deben a una tristeza extrema, pero parece que en ese caso la causa del conflicto fue el extremo contrario. Temo ser "demasiado feliz", no vaya a ser que no pueda contener la felicidad yo tampoco.
Pero bah, seguro que no tengo una mente tan débil y estúpida como la de aquel tipo. Al menos no en ese sentido.
Muros

Cada persona se esconde detrás de un muro para protegerse de sus relaciones con los demás seres humanos, en menor o mayor medida. Como es evidente, hay muros de tipos muy distintos, desde los más suaves a los más duros, y algunos con más ladrillos que otros. Además, el propio muro de una persona se ablandará o endurecerá dependiendo de su afinidad personal, cultural, sociológica y de otros aspectos (la importancia de cada uno varía según la persona) con el individuo con quien se esté relacionando, y habrá ladrillos en concreto que aparecerán al interactuar con algunas personas, pero no con otras. Esos ladrillos específicos podrían ser los prejuicios, pero también pueden haber sido colocados tras una mala experiencia con el aspirante a penetrar el muro.
Por otra parte, cada persona tiene también un martillo. El martillo es independiente de la afinidad que pueda tener con otras personas, son dos factores distintos que influyen a la hora de romper muros ajenos. La afinidad ablanda los ladrillos del muro, y el martillo directamente los derriba. Un martillo fuerte ayuda a derribar el mayor número de ladrillos posibles, y a acceder más fácilmente a una relación de intimidad. Es posible aprender a fortalecer el martillo con el paso de los años, pero las malas experiencias también pueden hacer que se debilite. Estas variaciones, por supuesto, también afectan a la integridad del propio muro, y los años pueden ablandarlo o endurecerlo. De hecho, las experiencias vividas son la clave fundamental para el desarrollo de muros y martillos en una u otra dirección.
Por lo tanto, un muro es distinto para cada persona que se disponga a penetrarlo. Algunos tendrán que hacer frente a un muro más duro y con más ladrillos (en función de la afinidad), y unos serán capaces de derribar más ladrillos que otros, lo cual hará que el muro empequeñezca y se abra el camino a una interacción más íntima y profunda. Antes de la primera interacción, todos los ladrillos están ahí (los naturales más los específicos del penetrante) pero, tras el primer contacto, por muy pequeño que sea, los ladrillos más superficiales tienden a caer. Seguir apartando ladrillos y llegar más lejos es más complicado. Y llegados a este punto, sería buena idea comentar que, si un individuo rompe ciertos ladrillos de especial sensibilidad, es posible que el dueño del muro sienta una emoción que le libere en cierto sentido, eliminando esos ladrillos también para el resto de contactos sociales, o al menos para parte de ellos. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que, aunque un penetrante derribe ladrillos, más adelante pueden volver a ser colocados si da un mal paso, hay un malentendido o simplemente se enfría la relación. También puede darse el caso de que alguien desee que cierta persona rompa su muro en un momento dado, pero esa persona no dé el golpe de martillo correcto, o simplemente no quiera darlo.
Por último, queda hacer énfasis en que todo muro contiene unos ladrillos más duros que otros. Los más blandos se encuentran en la parte superior, y son fáciles de derribar, pero a medida que exploramos nos encontramos con elementos más y más duros. A veces (aunque no siempre), si golpeamos certeramente en un ladrillo pesado, los de arriba, más blandos, pueden caer con él. Pero también debemos ser conscientes de una cosa. Por mucha afinidad que haya, por muy fuerte que sea nuestro martillo, y por muy fuerte que golpeemos, todos los muros tienen en su parte más profunda unos ladrillos prácticamente impenetrables, equivalentes a sus pensamientos más íntimos. Sólo habría posibilidades (y muy escasas) de romper ladrillos como ésos mediante una afinidad gigantesca y un martillo de diamante. Aunque quién sabe. También hay que tener en cuenta que muchas personas aprenden a utilizar sus martillos con el objetivo de la simple manipulación, gente que no respeta los muros ajenos y los destroza del modo más bruto posible (por supuesto, adornado de una falsa apariencia de confianza y buenas intenciones, pues es una de las características de este tipo de martillos). Estas herramientas son muy peligrosas y maléficas, son producto de una conversión al lado oscuro, y quienes las sostienen sólo quieren atravesar las partes del muro que les interesa para obtener ciertos propósitos (ya sea una búsqueda de poder, estafa, o deseos superficiales). Cuando ocurre esto y el dueño del muro se da cuenta de que ha sido engañado, es normal que lo endurezca y coloque nuevos ladrillos para futuras interacciones con personas a las que aún no ha conocido, e incluso para las ya conocidas.
¿Es posible que alguien, al darse cuenta de que su muro es demasiado pesado, utilice su martillo para derribar ladrillos de su propio muro? Sí, creo que sí, pero depende mucho de la ayuda externa. El martillo propio y el del penetrante, unidos para que caigan los ladrillos y entre algo de luz.
viernes, 17 de julio de 2009
El error de Lars Ulrich

El lunes, al acabar el concierto de Metallica en el Palacio de los Deportes de Madrid, el batería Lars Ulrich dijo algo así como:
"Es un gran placer estar en Madrid, y volver a venir mañana. Nos vemos mañana" (algo parecido, y en inglés)
Ulrich siempre hace lo mismo al acabar los conciertos. Cuando es su turno de hablar, alaba al público de la ciudad y dice que volverá muy pronto ("we will see you very fucking soon" suelen ser sus palabras). Pero el lunes se equivocó, al confundir la ciudad con el público que había ido a verle, que son dos cosas muy distintas. Sólo unos pocos de los allí presentes estarían al día siguiente repitiendo la experiencia, a los demás debieron frustarle esas palabras de "see you tomorrow".
Por suerte, yo repetí. Son grandes, y a diferencia de otros grupos no tocan las mismas canciones en todos los conciertos, van variando.
(la foto no es de los conciertos de Madrid, la saqué del Google)
miércoles, 10 de junio de 2009
Cruel subconsciente
domingo, 17 de mayo de 2009
El momento crítico de la vida terrestre

No sé si sois conscientes de lo crítico que es este momento de la historia para nosotros los terrestres. Durante los próximos años pueden ocurrir dos cosas:
1. Que debido a una guerra a gran escala, un ataque terrorista de gran potencia, una acción de un loco o cualquier otra cosa el planeta se vaya al garete, y nos extingamos dejando en punto muerto todos nuestros proyectos de futuro. Si ocurre algo así, quizás las consecuencias no lleguen a ser tan desastrosos y parte de la población sobreviva de algún modo, logrando un nuevo comienzo que con el paso del tiempo podría volver a llevar a nuestra especie a una situación privilegiada. Pero claro, también podría significar nuestra extinción y el fin de todo para nosotros los humanos.
2. Si todo va bien, dentro de relativamente poco tiempo habremos colonizado otros planetas, y eso garantizaría la continuidad de nuestra especie. Quizás incluso la de otras especies terrestres, si las transportamos con nosotros. No sé si cuando empecemos a colonizar planetas lo haremos instalando métodos artificiales que nos permitan vivir adecuadamente en ellos, o si emularemos todo el ecosistema de la Tierra. Probablemente sea lo primero, o quizás algo a medio camino, ya que lo segundo sería una tarea titánica y extremadamente compleja, y además los planetas que tomemos estarán a una distancia distinta al sol que la Tierra.
Evidentemente digo que se trata de un momento crítico porque si ocurre lo primero antes de lo segundo estamos jodidos. En cambio, si ocurre antes lo segundo, podríamos sobrevivir como especie aunque la Tierra quedase destruida. No creo que llegue el fin por causas naturales, como la caída de un meteorito o algo por el estilo. Son cosas que ocurren una vez en millones de años, sería una mala suerte gigantesca que ocurriera justo en nuestra época, teniendo en cuenta que la historia de la humanidad no es más que una pequeña gota en el océano del tiempo desde que la Tierra existe. También podríamos desaparecer porque alguien más arriba que nosotros en la escala de la vida del universo así lo desease, quién sabe.
El día que podamos asentarnos en otro planeta y empezar a vivir en él será uno de los días más señalados de la historia de la humanidad, no sólo por la evidente señal de progreso que simbolizará, sino también porque garantizará la continuidad de nuestra vida. Esperemos que ocurra.
sábado, 16 de mayo de 2009
Ruptura del darwinismo y soluciones para continuar nuestra evolución
No os escandalicéis. No propongo el exterminio de los que tengan "malos genes", ni nada por el estilo. Al fin y al cabo todos somos seres humanos, tenemos ese algo especial en nuestra mente, eso que nos da la capacidad de razonar, y que es más grande que todas estas normas que nos impone la naturaleza. Pero debemos ser conscientes de nuestra gran responsabilidad, no debemos dejar que la evolución de nuestra especie se estanque. Ya que estamos desafiando a la naturaleza al burlar la selección natural, debemos llevar este desafío hasta las últimas consecuencias, para que todo tenga sentido en su conjunto. Estamos actuando cada vez más fuera de las leyes naturales, que son las que garantizan la evolución de la especie. Por lo tanto, la solución es lógica: debe ser la propia especie humana la que lleve el timón de su evolución. Debemos utilizar la ciencia para eliminar los genes negativos de nuestros descendientes y potenciar los positivos, no hay ninguna duda de que es el camino a seguir. A la mierda con todos esos estúpidos moralismos y con las protestas de las órdenes religiosas, todo eso no es más que un lastre, al menos en el tema que nos concierne. ¿Qué hay de malo en garantizar el potencial genético de nuestros hijos? El Estado debería pagar estos procedimientos, para que todos los nuevos nacidos tengan los mejores genes posibles, y así garantizar la correcta evolución de nuestra especie. Nuestro método será superior a la selección natural de la naturaleza, porque podemos hacer posible que todos los individuos formen parte de la evolución. No tiene por qué haber elementos defectuosos, todos los individuos pueden formar parte de la construcción de nuestro futuro.
No sé si habéis visto Gattaca, en esa película se trata esto, pero desde una visión un tanto pesimista. Y no tiene que ser pesimista. En Gattaca quieren dar a entender que la voluntad puede tener más fuerza que los genes, y personalmente creo que tienen razón, pero eso no me parece significativo para el tema que nos ocupa. Un individuo con genes potenciados también es un ser humano y puede tener una voluntad igual de férrea. Y en el mundo de Gattaca, ese período de convivencia entre personas "normales" y "mejoradas genéticamente" era sólo transitorio, quizás lo que deberíamos hacer es que esa transición se llevara a cabo del modo menos traumático posible. Si colonizamos algún planeta, podríamos tener un mundo para los "normales" y otro para los "mejorados genéticamente", aunque mmmmm.... eso significaría separar a los padres de sus hijos, también sería traumático. Habría que pensar algo. Una de las cosas más difíciles de todo esto sería aceptar ese salto, y quedarnos nosotros atrás, sintiéndonos inferiores. Pero no debemos permitir que nuestros sentimientos, complejos y envidias limiten el futuro de nuestra especie.
Hay además otro dilema ante todo esto. Se podría argumentar que si todos los seres humanos fueran "individuos alfa", la sociedad no podría funcionar correctamente porque todos aspirarían a estar en la cumbre y nadie haría las labores más bajas. Sin embargo, ese planteamiento me parece errado, porque la ambición es una característica que no creo que vaya incluida en los genes. No creo que vayamos a autodestruirnos sólo por mejorar los sentidos de nuestros descendientes. Estoy seguro de que, por unos motivos u otros, actualmente muchos de los individuos mejor dotados genéticamente se dedican a labores de poco prestigio. Además está claro que los genes no lo son todo. Pero igual como ahora todos somos muy superiores a los primates, un nuevo salto en el conjunto de la evolución de nuestra raza es lo lógico, sólo que esta vez debemos ser nosotros mismos quienes lo causemos. Y no es necesario crear una sociedad de castas como la de Un Mundo Feliz, lo cual sería una traición a nuestra especie. Todos pueden tener genes alfa, y hacer con ellos lo que gusten. Además, creo que en el futuro gran parte de las labores básicas las realizarán las máquinas.
La primera taza
Otra reflexión sería por qué nos horroriza la idea de comer perros. ¿Idea intelectual o natural? Los perros por naturaleza parecen estar hechos para llevarse bien con los humanos, es su modo de sobrevivir. Así que no estoy seguro. Quizás en ambas cosas (comer humanos y comer perros) haya en el fondo esa idea natural, pero también reforzada por una idea intelectual, consecuencia de nuestras experiencias y razonamientos. En algunos círculos la idea intelectual evoluciona de un modo distinto, quizás avanzando en contra de la idea natural, y por eso hay grupos que comen humanos y grupos que comen perros. Que estos círculos sean una minoría tan poco significativa reforzaría mi argumento de que van en sentido contrario a la idea natural. Es mucho más fácil nadar en el sentido del agua que hacerlo contracorriente.
Por si acaso lo habéis puesto en duda, nunca he comido un humano ni un perro, ni tengo intención de hacerlo.
