¿Por qué los seres humanos no nos comemos unos a otros, salvo en ocasiones excepcionales? Estamos hechos de carne, sustancia orgánica. Sé lo que estáis pensando. Que no lo hacemos porque nos da asco. Y es cierto. ¿Pero de dónde surge esa idea de asco? Lo normal sería pensar que es por una idea intelectual, porque razonamos que es asqueroso comer a nuestros semejantes seres humanos. Pero, a pesar de mis grandes carencias sobre biología, he pensado que puede deberse más bien a una idea natural, algo que la naturaleza pone en nuestro código: que no nos comamos entre nuestra especie y no tengamos ningún deseo sobre ello, para que así no seamos una especie autodestructiva. Cierto es que la guerra entre etnias forma parte de la historia del ser humano, pero no es por motivos de puro instinto de estómago, sino por otros motivos más bien de control de terreno. Pero también están esas tribus de caníbales, que no tienen ningún reparo en comer otros humanos. Es lo que pasa cuando unos seres como nosotros alcanzamos la facultad del razonamiento, que en círculos como esas tribus razonen que la carne humana es perfectamente comestible. Si lo que digo tiene sentido en su conjunto (cosa de la que no estoy nada seguro), significaría que esas tribus de caníbales van en contra de sus instintos naturales. Pero es sólo una teoría.
Otra reflexión sería por qué nos horroriza la idea de comer perros. ¿Idea intelectual o natural? Los perros por naturaleza parecen estar hechos para llevarse bien con los humanos, es su modo de sobrevivir. Así que no estoy seguro. Quizás en ambas cosas (comer humanos y comer perros) haya en el fondo esa idea natural, pero también reforzada por una idea intelectual, consecuencia de nuestras experiencias y razonamientos. En algunos círculos la idea intelectual evoluciona de un modo distinto, quizás avanzando en contra de la idea natural, y por eso hay grupos que comen humanos y grupos que comen perros. Que estos círculos sean una minoría tan poco significativa reforzaría mi argumento de que van en sentido contrario a la idea natural. Es mucho más fácil nadar en el sentido del agua que hacerlo contracorriente.
Por si acaso lo habéis puesto en duda, nunca he comido un humano ni un perro, ni tengo intención de hacerlo.
sábado, 16 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario